01/12/2011

El sector agroalimentario, el gran "invisible" de la economía española

Es uno de los más sólidos por su peso en el PIB, su capacidad para recibir inversión extranjera y por la fortaleza de sus exportaciones

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El sector agroalimentario español, uno de los más sólidos de nuestra economía, debe hacer frente en la actualidad a una serie de obstáculos que amenazan su fortaleza. La crisis ha originado importantes problemas del sistema financiero de la agroindustria, algo común al resto del tejido empresarial, principalmente derivados de la falta de liquidez, la morosidad y los impagados, sin olvidar el endurecimiento de las condiciones por parte de las entidades de crédito a la hora de conceder préstamos para hacer frente a las inversiones. La mejora de las condiciones de acceso al crédito de las Pymes resulta fundamental para impulsar la salida de la crisis, ya que éstas representan al 96% de las empresas del sector, según se indica desde la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB).

Además de la falta de crédito, las principales organizaciones del sector están dando la batalla por otro aspecto que consideran fundamental: la reforma laboral. Durante el último congreso de AECOC, celebrado a finales de octubre, esta Asociación que agrupa a más de 25.000 empresas de la industria y distribución agroalimentaria, abogó por una “autentica reforma laboral flexible, esencial para recuperar el círculo virtuoso de la creación de empleo”, según manifestaba su presidente Francisco Javier Campo.

CALIDAD Y SEGURIDAD ALIMENTARIA
Asimismo, el sector sigue apostando por la calidad, y una buena muestra de ello es la imparable implantación de los sellos de calidad diferenciada, auspiciados por la UE, en concreto, los de indicación Geográfica Protegida (IGP), Denominaciones de Origen Protegido (DOP), Especialidad Tradicional Garantizada (ETG) o el de Agricultura Ecológica.

En la actualidad, existen cerca de 300 DOPs e IGPs españolas, lo que pone de manifiesto la gran diversidad de alimentos reconocidos a nivel de la UE. Tal y como indicaba recientemente Isabel Bombal, directora general de Mercados de Industria y Mercados Alimentarios del MARM, “estos 300 representantes son embajadores en todo el mundo de la calidad de la industria agroalimentarias española, ya que generan un importante vínculo con el territorio, su historia, cultura y gastronomía”.

La calidad alimentaria va da la mano de la seguridad alimentaria. En este sentido desde la FIAB se afirma que “la alimentación española es una de las más seguras del mundo”. Entre las medidas que propone para consolidar al sector como el motor de la economía española está revisar el reglamento europeo de gestión de redes de alerta, dotando a la Comisión Europea de mayores poderes. De esta forma, se evitarían errores y precipitaciones como la reciente crisis del E.Coli en Alemania.

Desde Cooperativas Agro-alimentarias (CCAE) que representa a 3.900 cooperativistas y en el que están asociados casi un millón de agricultores y ganaderos, uno de los principales problemas es que “la cadena alimentaria se caracteriza por la existencia de una gran distribución muy concentrada frente a una producción agrícola muy atomizada”. Según, CCAE esto provoca que los precios se estén formando en los eslabones más altos de la cadena y se vayan transmitiendo hacia abajo hasta llegar a la producción, que ante una situación de precios bajos no ve remunerado su esfuerzo empresarial y provoca la inviabilidad económica de muchas explotaciones agrarias y ganaderas, destruyendo tejido productivo. Para el presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de España, Fernando Marcén, la Comisión Europea debe reorientar su política y volver a implantar instrumentos de gestión que prevengan la alta volatilidad de los mercados. "Echamos en falta propuestas concretas que pongan límites a ciertos excesos y descontroles de precios, que sólo benefician a unos pocos y perjudican a todos, tanto a los 13 millones de productores como a los 500 millones de consumidores europeos”. Fernando Marcen ha recordado que “si el sector agroalimentario no es sostenible desde el punto de vista económico no podrá mejorar la gestión de los recursos naturales, ni la lucha contra el cambio climático, ni mantener económicamente las zonas rurales para conseguir mayor cohesión social”.

LÍDERES EN LA EXPORTACIÓN
Si por algún aspecto se ha caracterizado el sector durante los últimos años ha sido por su capacidad de vender más allá de nuestras fronteras. Esta vertiente exportadora se ha convertido en una alternativa muy importante para las empresas, ante el estancamiento del consumo en el mercado interno. De hecho, las exportaciones agroalimentarias se han convertido de facto en una locomotora para el conjunto del comercio exterior español. De acuerdo con los datos del MARM,  desde enero de 2010 hasta marzo de 2011, el valor acumulado interanual de las exportaciones creció un 13,5% hasta los 29.300 millones de euros, y el de las importaciones, un 12,3%, hasta los 26.300 millones de euros.

La UE sigue siendo el principal mercado destino -destaca Francia-, aunque han aumentado considerablemente las exportaciones a Latinoamérica y a países asiáticos como China e India. Existen destacados ejemplos de empresas que han cosechado importantes éxitos a nivel internacional, algunos tan significativos como Agro Sevilla, que integra a nueve cooperativas de aceituna y siete de aceite y que es líder de la distribución de la aceituna de mesa en EEUU, con presencia en 40 países y una facturación de 146 millones de euros. Otro caso es el Grupo Borges, que realizó unas ventas de 529 millones de euros en el ejercicio 2010-2011 gracias a que la exportación a más de 100 países representa el 71% de sus ventas. En este contexto, la FIAB y el ICEX vienen desarrollando desde 2007 distintos planes para potenciar las exportaciones a China e India por el creciente peso de una clase media interesada en conocer nuevos alimentos de otros países. El objetivo de estas acciones de promoción es ofrecer una imagen única y de calidad en estos dos mercados, dando a conocer la amplia oferta española de productos de alimentación. El valor de las exportaciones de productos alimentarios a China ascendió a 182 millones de euros en 2010 y se prevé que para este año esté en el entorno de los 300 millones euros. En conjunto, las exportaciones del sector durante el primer trimestre de 2011 se han incrementado un 16%, poniendo de manifiesto la fortaleza del sector.

Para Horacio González Alemán, secretario general de la FIAB, “las exportaciones suponen la otra cara de la moneda para el sector y un balón de oxígeno ante la situación actual. Prevemos que la importancia de las exportaciones siga aumentando en los próximos meses y años”. Al respecto, la FIAB ha propuesto recientemente el lanzamiento de un Plan Director para la internacionalización que “debería conjugar bajo una estrategia común los esfuerzos públicos y privados para promocionar la venta de productos españoles en el exterior, reforzando la imagen de España como potencia mundial del trinomio turismo-gastronomía alimentación”.

AUGE DE LA MARCA BLANCA
Una de las tendencias más relevantes en el sector es el incremento de las marcas blancas en los lineales de nuestros supermercados. A este respecto, la Comisión Nacional de la Competencia (CNC,) en su ‘Informe sobre las relaciones entre fabricantes y distribuidores en el sector alimentario’, señala que la marca blanca ha pasado de representar el 22% de la cuota de mercado en 2003 al 34% en 2009. Este incremento de los productos ‘sin marca’ ha supuesto un importante beneficio para el consumidor en cuanto al abaratamiento de precios, pero tal y como refleja este organismo introduce también una serie de amenazas. En concreto, esta preocupación, compartida por gran parte de la industria agroalimentaria, se reflejaría en una reducción en el número de proveedores lo que significaría “cerrar el mercado a determinados fabricantes, reduciendo la variedad y la calidad del producto”. En este contexto, y de acuerdo con la CNC, “la competencia podría estar debilitándose y el ritmo de innovación en la industria parece haberse ralentizado en los últimos años”. Además del incremento de la marca blanca, la Comisión menciona en su informe la concentración en el mercado de aprovisionamiento y en el de la distribución alimentaria, en el que cuatro operadores controlan un 60% de cuota de mercado.
 
Por último, la CNC instaba a todas las administraciones públicas a eliminar las restricciones al establecimiento y al ejercicio de la actividad comercial, es decir, instando a la liberalización total de horarios comerciales. Con todo, el objetivo común es que la industria agroalimentaria española puede convertirse en un elemento fundamental para la reflotar la maltrecha economía de nuestro país, al constituirse como un sector capaz de generar empleo y riqueza.

FUENTE: Mundo Empresarial Europeo